Niños y mayores disfrutaron decorando piedras que ya descansan embelleciendo este emblemático rincón de nuestro pueblo. Además, construimos aviones de papel inspirados en el ave avión común y barquitos de papel de arroz, biodegradables, en los que depositamos una semilla...
Con un gesto simbólico y lleno de esperanza, los barquitos fueron lanzados al Guadalquivir, dejando que la corriente lleve consigo un pequeño mensaje de vida, naturaleza y amor por nuestro territorio.
Gracias a todos los que lo hicistéis posible.
¡Seguimos construyendo, entre todos, una Puebla más creativa, participativa y en armonía con nuestro río y su rico patrimonio natural!
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