Después de la muerte de Pepe Marchena surge la idea de elegir un monumento por petición popular, para ello se realiza una comisión pro-monumento Pepe Marchena, que acomete una gran labor celebrando el día 24 de septiembre de 1984 un festival flamenco pro-monumento al maestro. El 15 de septiembre de 1984 se celebra de nuevo otro festival en Marchena en el que intervienen: Juanito Valderrama, Dolores Abril, Manuel Gerena, El Perro de Paterna y su hijo, El Bicho de Paradas, EL Paquiro, Zacarías de Fuentes y Antonio Beltrán; a la guitarra Manolo Carmona y el humor inconfundible de Paco Gandía. El sábado 9 de noviembre se montaba el último de los actos, para recaudar dinero suficiente, para el merecido monumento en el cine Planelles (Marchena). Esta vez lo organizaba Juanito Valderrama con la colaboración del Club Pepe Marchena y del Ayuntamiento. Todo esto hay que unirlo a la edición del disco En su Memoria un Monumento, que contó con una edición de 1000 ejemplares numeradas, en la que se rescataron canciones antiguas del artista. Y así por fin el 20 de agosto de 1986, en vísperas de feria, se inaugura el tan esperado monumento, que se coloca en los jardines de Isidro Arcenegui, obra del artista ecijano Rafael Armenta.
Mantenerse durante 5 años como primera figura de genero artístico y gozar del fervor popular es una gesta complicada de igualar. Pepe Marchena lo consiguió y esto es motivo suficiente para adjudicarle un lugar privilegiado en la Historia del Arte Andaluz. Obtener el favor y el fervor del público de varias generaciones es algo insólito en cualquier materia del arte. La razón del prolongado éxito de Pepe Marchena se debía a su fuerte y arrolladora personalidad artística, integrada por diversos factores: valores estéticos, capacidad creativa, talante humano y sentido cualitativo de su arte dentro y fuera de los escenarios. Cualidades que lo convirtieron en un ídolo que sobrevive a su muerte y que el tiempo perdurara en su recuerdo.