El Niño de Marchena murió en Sevilla la tarde-noche del 4 de diciembre de 1976, en la Clínica Sagrado Corazón, donde había sido trasladado, tan solo seis días después de su despedida de Madrid. El día 5 se celebra un funeral en la basílica del Gran Poder de Sevilla y luego sus restos mortales son trasladados a Marchena donde se instala la capilla ardiente (en la sede del Club Pepe Marchena, calle Las Torres). El 6 de diciembre, tras la misa fúnebre en la Iglesia Parroquial de San Juan, se traslada a hombros hasta el cementerio local de San Roque, donde se le erige un panteón-mausoleo, cuya llave custodia el Ilustre Ayuntamiento junto con la medalla de oro que se le otorgó: todo ello como patrimonio del pueblo de Marchena en homenaje perpetuo a quién lo llevó con honor y dignidad en su apellido.