Oficina de Turismo
Calle Las Torres, 40.
41620. Marchena (Sevilla).
Teléfono: 95 532 10 10 Extensión: 175 y 174.
Correo electrónico: turismo@marchena.org
La gastronomía marchenera es muy variada y basada en la nombrada "Dieta Mediterránea". Los productos de la tierra son la base de la sabrosa gastronomía local de Marchena. Son productos naturales de alta calidad que dan sustancia al "Cocido Marchenero", a las "Espinacas", al "Gazpacho típico", a las " Aceitunas", a la "Sopa de tomate", "al bacalao en todas sus variantes"…
De gran calidad son también sus panes, el aceite y los productos del cerdo, de un sabor que sorprende hasta al más culto paladar, sobre todo si hablamos del chorizo y la morcilla marcheneros. Como buen pueblo sevillano destacan sus "tapas" de aperitivos. "La feria de la tapa" es una gran oportunidad para disfrutar del buen comer y el buen beber en la ciudad, es un homenaje a la cultura gastronómica de Marchena.
En dulces destacan sus "Bizcocho Machenero", "Tortas de manteca", "Molletes Marcheneros" para desayunos y sus exquisitos dulces de Conventos de Clausura de San Andrés y de la Concepción o Santa Mª "La Chica".
El mollete marchenero.
El horno de Cantareros elabora una de las versiones más sublimes del mollete en Andalucía utilizando un horno de leña `moruno´, que se enciende todos los días desde hace más de 200 años.
Situado en el número 34 de la calle Cantareros, apenas una pequeña placa indica que estamos en el horno. En apenas 30 metros cuadrados seis personas se encargan del proceso. Prácticamente todo es manual. Tan sólo hay una amasadora, la que “teje” cada noche la fórmula maravillosa que sólo conocen los hermanos Reina Corpas, otra cinta que corta en cuadrados la fórmula maravillosa y doce manos que no paran ni un momento.
Los Reina Corpas han logrado crear en la ciudad el “turismo molletero”, una variante del turismo gastronómico, pero con más miajón. Cuentan la historia de un inglés que vino dos veces hasta Marchena desde el Reino Unido tan sólo para llevarse los molletes con más personalidad de Andalucía.
Los molletes de Marchena son cuadrados y llevan por encima un poquito de ajonjolí. La fórmula para hacerlos, en teoría, sólo lleva, agua, harina y sal “y algo más que es el secreto de la casa”. Pero su rasgo más característico es la “levedad” de la masa que está, como dicen los técnicos, muy alveolada, recordando un poco a la chapata italiana, como si tuviera muchas cuevas en la masa. El horneado dura muy poco, cuestión de minutos y la corteza sale ligeramente crujiente y con algunos puntos dorados, fruto del horno.
Tortas de manteca.
Hablar de repostería y de Marchena es hablar, indudablemente, de las tortas de manteca. Este producto es un clásico. Son unas tortas de hojaldre con manteca de cerdo en su interior y ajonjolí en su parte posterior. Sus establecimientos no suelen estar vacíos demasiado tiempo, cosa que sí sucede rápidamente con los productos de sus mostradores.
Estos pasteles son únicos en la Campiña, no verás ninguno igual, esto se debe a que todos y cada uno de los pasteles se realizan a mano, de forma artesanal, en el obrador de la empresa, con productos naturales, frescos, sin aditivos, ni conservantes ni nada industrial o químico. Suele consumirse en los desayunos o las meriendas. Lo ideal es comerla caliente recién salida del horno, pero también se puede comer fría. Se consume durante todo el año. Lo más destacable de este producto es que al comerla se produce un contraste en el paladar entre lo dulce y lo salado, muy peculiar.
La tradición de este dulce en Marchena se remonta a finales del siglo XIX. Para su elaboración se prepara una masa con harina, agua y sal, se extiende lo máximo que se pueda. Cuando la masa está extendida se incorpora encima de ella la manteca de cerdo y se envuelve la masa. Posteriormente, se deja reposar la masa, se corta en porciones y se le añade ajonjolí. Por último, se introducen en el horno y ya están listas para comer.
Bizcocho Marchenero.
En la actualidad, el bizcocho es considerado uno de los productos más emblemáticos de la cultura gastronómica de Marchena. Valorado por su calidad artesanal, el bizcocho ha dejado de ser consumido exclusivamente en el periodo de Semana Santa para convertirse en un dulce presente en la dieta cotidiana de los habitantes de Marchena. La elaboración del bizcocho contribuye a mantener vivo el oficio de la panadería artesanal, muy extendido en los pueblos de la campiña debido a la importancia que el cultivo de cereales tuvo en toda la zona. Se elabora exclusivamente en las pocas panaderías locales que conservan el método de cocción en horno de leña, "porqué con el horno eléctrico al bizcocho no le sale brillo, sale matado".
El consumo del bizcocho se asocia además al anís, otro producto local cuya producción gozó de gran relevancia en el municipio hasta los años setenta del siglo XX.
Los ingredientes básicos para su elaboración son huevos, harina, azúcar y ralladura de limón.
Los ingredientes del bizcocho son muy usuales, sin embargo, su peculiaridad reside en su proceso de elaboración.
Aceite.
Marchena cuenta con aceites de gran calidad y de un sabor exquisito. La principal actividad económica del municipio fue tradicionalmente la agricultura, especialmente cereales y olivo. Esta dejó paso hace unas décadas al sector servicios e industrial en Marchena. Contamos con varias empresas dedicadas a la elaboración de aceite:
El Molino de los Pérez cuyo aceite de oliva virgen es de excepcional sabor elaborado mediante un método milenario y tradicional desde 1931. En Molino Los Pérez usan el Sistema de Prensa a presión hidráulica, del que no quedan en Andalucía más que 2 o 3 instalaciones como estas.
La Cooperativa Agraria San Isidro Labrador, que además de dedicarse a la producción de aceite, como principal producto, desde hace 60 años, se dedica además a la producción de aceitunas, cereales, oleaginosas y leguminosas.
Dulces de conventos.
Las monjas de clausura enriquecen la oferta gastronómica, mediante la elaboración de unos pastelitos "exquisitos." Las monjas del convento de San Andrés elaboran los deliciosos lazos de hoja; las del convento de la Concepción, obleas, frutitas de mazapán con almendra y carne membrillo de extraordinario sabor.